soneto uno

miércoles, 30 de julio de 2008
SONETO Nº1




Cuando mi enfermo amigo me pidió
Que, a su desconocida obra, quemase;
Pensé llorando: “amigo grande es mío;
Así, su ánimo cumplo sin impase


Murió desgarrado, hecho viva carne
Hecho purísimo ardor, más pura lástima
La sombra del final, sobre él, se cierne
Adiós, mi amigo amable, el judío, la víctima

Con una brillante llama sobre el puño
Me dispuse a mi muy triste tarea,
Cuando inquirí por la virtud del dueño

La dura obra me atrajo cual marea:
Cuenta del extravío de un extraño,
En tierras de a quién poco se rastrea

Me dije:”la tristeza señorea,
Pero a la voluntad debo fallar
Pues, a Kafka, el montón debe hallar”

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