Estoy por encima de este gentío ignorante, que sólo conoce un
sólo artificio para hacerse al respeto de su congénere: El dinero. El arma
más
eficaz contra tales antagonistas es el el olvido. Gracias a mi gloria,
ellos
sufrirán largamente. Estarán remrdidos por su estúpida envidia. Yo
seré el sol y
ellos menos que hormigas. ¿Cuánto no daría termita por ver la
luz y el día?
Mucho. Soy monumental para evitar hollar a esos pequeños
seres.
FRAGMENTO DIEZ
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