soneto dos

miércoles, 30 de julio de 2008
SONETO Nº2




Primero, yo jamás quise matarla,
Pero, empapó mis manos su engañosa
Todo pasó durante dura charla
En fría noche, de la Nix nubosa

Segundo, si, ella me obsequió la vida,
Pero me ató a su lado, de locura
Por la cual intenté, mi frustrada huida
En un brillante día de hermosura

Ahora, está allí, si; tirada y tiesa
Estatua sin figura de mi madre,
Cáscara engañadora que nunca pesa

Ahora, ya descanso de aquel liendre,
Monstruo, cuyo apestoso rastro cesa
Por la acción de mi mano, que se pudre

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