fragmento once

miércoles, 30 de julio de 2008
Escuchaba el rey de Pilos a un aedo de la región de Jonia decir los hechos que sucedieron en Asia menor exactamente en el estrecho de los Dardanelos y sus costas. El rey, sentado en el atrio, sopesaba el relato del cantor y el recuerdo que tenía en su cabeza y en su piel. Verbigracia, una cicatriz de un hachazo le terciaba la espalda, producida esta por el gran Eneas, hijo de Afrodita y Anquises. Otra cicatriz pequeña y hermosa le distinguía una pierna de la otra, producto de un doloroso enterramiento, cuando acompañó a Idomeneo, rey de Creta, en su regreso de la gran Troya. En el mismo momento, el aedo cantó la disputa entre Agamenón, jefe de los aqueos, y Aquiles, rey de los mirmidones.

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