Hable con A... de mi mascota.
Ella lamentó el fin que tuvo. Descubrimos un valor en la humildad de un animal,
que sin hablar, gestúa. Examinamos la vida misma. Ella admitía la fatalidad en la
mayor parte de la existencia. Yo, mientras tanto, me apasionaba por sus
palabras, que me hacían representar en mi compañera a la poetisa del siglo X
A.C, Safo."
fragmento cinco
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario