FANTASÍA DOS:DIÁLOGO ENTRE THOMAS JEFFERSON Y UNA INMIGRANTE HÚNGARA

sábado, 29 de noviembre de 2008
Thomas Jefferson: campesina, ¿Qué hará hoy al terminar la vespertina?

inmigrante Húngara: Lo ignoro Señor. La jornada de primicia apenas terminó y es deber revisar cada una de las manzanas para conocer el estado de las mismas.

Thomas Jefferson: Quiero que me empañéis al paraje en donde la comunidad Cuáquera se asentó.

inmigrante Húngara: Os repito mi señor que no puedo aceptar su invitación, pues el trabajo me necesita y sin mí no podrá ser despachado.

Thomas Jefferson: ¿Para qué cree que soy el señor de estas fértiles tierras?

inmigrante Húngara: No piense que mi negativa es un desconocimiento a su soberanía, sólo quiero servirle de la mejor manera.

Thomas Jefferson: ¡No se hable más bella damita! ¡Vamos!

inmigrante Húngara: Hace frío y más cerca de este pantano.Thomas Jefferson: ¡Qué descortés soy! tome mi guerrera y abríguese con ella.

inmigrante Húngara: Su olor es agradable. Si me permite, puedo deciros que el olor que exhala su guerrera viene en una hoja de una planta verdina que crece en una región de mi tierra natal.

Thomas Jefferson: ¿Cómo se llama la planta?

inmigrante Húngara: En vuestro idioma se traduciría como "La encantadora". Esta planta es llamada así porque utiliza este aroma para atraer insectos robustos y comérselos en el seno de sus flores...

Thomas Jefferson: ¡una planta que come carne! ¡Jamás había oído tal anormalidad de la naturaleza! ¿Se mueve esta planta?

inmigrante Húngara: ¡Ja ja ja!, no señor. No puedo imaginarme una planta que nos persiga para comernos, cual oso de las praderas. Sencillamente, la flor de esa planta posee una forma de vasija que contiene dentro un almíbar con el perfume que su camisa lleva prendada. Los insectos llegan a este líquido con el único fin de beber y emborracharse, pero quedan pegados y mueren ahogados entre esta dulce compota; sus cuerpos quedan a la merced de la planta, que encierra la vasija y traga a las víctimas.

Thomas Jefferson: Es realmente increíble lo que me contáis. En estos parajes sólo se han escuchado las historias de los conquistadores españoles y portugueses, cuando descubrieron la zona austral de América del Sur. Efectivamente, Pedro Suarez de Balboa narraba en sus crónicas "Las nuevas tierras de Fernando primero" cómo conoció una planta de largos tallos que día a día se desplazaba con estos tres o cuatro pies sobre el suelo, en una búsqueda por los rayos del sol, pues esta zona selvática cubría todo el cielo y no permitía que ningún rayo de sol llegara al suelo.

inmigrante Húngara: Debo decirle señor que me demuestra poseer una inmensa cultura. No entiendo para qué usted, un señor de tan altas facultades, requeriría de mi compañía.

Thomas Jefferson: !Soy yo quien se siente complacido y FELIZ de que vos aceptéis empañarme, puesto que quiero mostrarte algo.

inmigrante Húngara: Estoy apenada de decirle señor que estoy algo cansada: hemos caminado por muchos lugares y no veo el destino prometido.

Thomas Jefferson: ¡ahh!, mira, hemos llegado.inmigrante Húngara: únicamente veo un pantano...¡A fe mía!, ¡qué bellas luces vuelan sobre las aguas!. Veo un púrpura por allá, veo un rosicler cerca a la vera...¡Mira ese amarillo!

Thomas Jefferson: Nunca había visto algo tan hermoso, hasta que un día me topé con este lugar, un día que me sentí sofocado en la campiña y salí a caminar en una hora vespertina y cuando vi este maravilloso lugar te vi recogiendo higos sobre aquella colina.

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