EPIFANÍA UNO

sábado, 18 de octubre de 2008
"No queda más opción que sufrir yo por tu partida. Hijo mío, sé cuanto sufres, aunque yo sufro el doble por . Entiende que los hijos deben abandonar el hogar como el sol, al alba, abandona las entrañas de la tierra. Recuérdame siempre a mí, tu madre, aquella que te parió; pasarán los días, las sombras y los eventos y no por eso debes olvidarme, porque yo a jamás te olvidaré. Eres mi carne que se me arranca hoy. Por ello, con tu partida me dejas agonizante. No percates en éso hijo mío; guarda tus cosas y vete. Ven, te daré un beso en la frente y una lágrima en el recuerdo. Adiós hijito mío."

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