"No queda más opción que sufrir yo por tu partida. Hijo mío, sé cuanto sufres, aunque yo sufro el doble por tí. Entiende que los hijos deben abandonar el hogar como el sol, al alba, abandona las entrañas de la tierra. Recuérdame siempre a mí, tu madre, aquella que te parió; pasarán los días, las sombras y los eventos y no por eso debes olvidarme, porque yo a tí jamás te olvidaré. Eres mi carne que se me arranca hoy. Por ello, con tu partida me dejas agonizante. No percates en éso hijo mío; guarda tus cosas y vete. Ven, te daré un beso en la frente y una lágrima en el recuerdo. Adiós hijito mío."

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